23 de agosto de 2015

Opinión: Capricho Español

Sin duda, uno de los momentos más puros, hermosos y sublimes que ha experimentado la Música fue la creación del circulo de compositores rusos liderado por Mili Balákirev llamado "Los Cinco", este grupo, cuyo nombre deja en evidencia la cantidad de sus integrantes, se conformaba por personas qué, como requisito primordial, no podían tener ninguna clase de formación académica en Música, pero que compartían un objetivo bastante ambicioso: componer notas que trascendieran.

Así, entre un químico, un oficial de la marina o un integrante de la Guardia Imperial Rusa, se conformó un grupo bastante dinámico que con una fuerza nunca antes vista pusieron en tela de juicio a los conservatorios y su concepto de educación musical, llegando incluso a interactuar como un igual, 1:1, con compositores de reconocida experiencia académica como el caso de P. I. Tchaikovsky, quien en un inicio fue declarado objetivo de criticas por parte del grupo, y que a su vez, llegaron a tener preceptos tan temerarios y radicales como la firme creencia de que los conservatorios son un atentado para la creatividad musical. Esto deja entrever cuan subjetiva y rebelde llega a ser la Música, ese arte donde la inocente e ingenua creencia de que se puede domar estructurandola en palabras, textos y métodos, claramente: no tiene validez alguna a la hora de crear músicos; el academicismo musical es una herramienta más, tan útil o inútil como al final lo decida el talento del artista.

Esta es una obra compuesta por el oficial de la marina, para mi, uno de los músicos más geniales llegados tras la muerte de Beethoven , quien por cierto, fue otro de los grandes reacios a la educación musical.