9 de septiembre de 2015

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Hay almas que se van, hay almas que llegan; a las primeras les deseo buen viaje y buena mar, a las segundas mi más cálida bienvenida. En la vida no existe más compromiso que la muerte, por lo que no hay unión tan fuerte que no pueda romperse. Nada dura, nada queda, el tiempo es un océano contra el que hay que luchar, y la trascendencia no está en la idea de amarrar al que se quiere ir, sino en ver a la mismísima Suerte materializada en quien quiere llegar.