22 de octubre de 2015

Blog

Hoy una muy buena amiga, con toda la seriedad del universo, me ha dicho que quería decirme algo, pero que su religión se lo impedía. Dos opciones, o tiene el ambiente de su habitación algo viciado, o en serio su religión le impide decirle algo a este fervoroso servidor. Cómo me joden las incertidumbres religiosas. Hoy no podré dormir.