3 de abril de 2016

Opinión: El necesario final de un género.

Mientras más pasa el tiempo más se deja entrever el punto tan enfermizo al que ha llegado el conservatismo artístico que tanto daño le ha hecho a la Música como arte en constante evolución que es. Intentar justificar plenamente el estancamiento de todo un género, el sinfónico, con el argumento de que hay muy buena música aún desconocida de compositores de catálogo, la cual por diversos motivos evidentemente no pasó la rigurosa prueba del tiempo, es igual de peligroso que afirmar que toda la música popularmente conocida es la única música válida y de calidad. Entonces, si ir a la izquierda es un error, pero ir a la derecha también lo es, ¿por que no más bien nos concentramos en la evolución del arte en lugar de seguir en la eterna reinvención de la rueda?.

La "música clásica" como encasillamiento estético y de género, el cual ha sido culturalmente impuesto, es una de las enfermedades más graves que ha padecido la Música como arte universal, estigmas como ese dañino género han dado a entender a la historia y a los nuevos tiempos que dicho arte ya está "resuelto", "solucionado" y "con el camino trazado", por lo que cualquier desviación a su prepotente corriente es considerada una transgresión al todopoderoso y omnipresente género. ¿Alguien se habrá puesto a pensar que justamente esas deleznables actitudes fueron las que alentaron la lucha de grandes compositores y que aquello que hoy se suele considerar clásico en algún momento fue la actualidad, la incierta actualidad, aquella que da paso a las revoluciones?, ¿que la considerada por muchos músicos "herida de muerte por desinterés popular", que tiene la música clásica, ha sido causada precisamente por la rotunda y absoluta ausencia de innovación la cual ha animado a los públicos a fijarse en otros conceptos/"géneros" en gran medida por la novedad que traen implícita?. Las sociedades a largo plazo no entienden de imposiciones, por lo que la historia ha visto una y otra vez como toda imposición tarde o temprano tiene su caída, así que no tengo la menor de las dudas en que la Música superará la cruz que muchas orquestas y conservatorios (vamos, vaya nombre más premonitorio) le han hecho cargar.

En muchos sentidos es un error y un horror el racionalizar y academizar el arte, ya que es rebelde por naturaleza, como buena parte de las grandes cosas que nos han forjado como sociedad, por lo que cualquier conceptualización tarde o temprano es contrariada y suprimida, teniendo en cuenta semejante precedente, es evidente el error de infinita mayor gravedad que es el no responder al constante ahogo al que se ve sometida una de las muestras más trascendentales de la humanidad, la cual muy por encima de otras expresiones, como lo son las bellas artes y la literatura, aún con sus grandes parcialidades impuestas, la Música es algo que muchas sociedades consideran tan suyo, tan propio como el aire que respiran. Que cada quien defienda lo que quiera, pero que no le ponga anclas a aquello que ansía alas.

¿Soluciones?, ¡yo qué sé!, no soy el gran Beethoven, no soy aquel genio que opuso su talento al academicismo y todo lo revolucionó, y mejoró, personas así sólo nacen una vez, en una época, en unas condiciones, pero eso si, de algo estoy muy seguro: el asunto no se soluciona simplemente poniendo un proyector en el auditorio, vistiendo a los músicos de Converse y tocando alguna obra rebuscada de Shostakovich que ni él mismo recordaría haber compuesto; el problema es de una profundidad tan vasta que a muchos nos costaría siquiera concebir.